Alcachofas con almejas


Hoy para comer, un plato para desintoxicar después de tantos excesos (si consigues no untar pan!) y como preparación para la última cena… del 2015!

Necesitas:

  • Alcachofas, un par por persona (y una para cada niña!)
  • Almejas, hoy son grandes, así que dos o tres por persona. Si son pequeñas, tres o cuatro.
  • Un par de ajos.
  • Una o dos cayenas, según te guste más o menos el picante.
  • Una cucharada de harina.
  • Medio vaso de vino blanco (y quizás medio de agua, según la cantidad de agua que suelten las almejas)
  • Aceite, sal.
  • Opcionalmente, perejil (yo no he usado esta vez)

La primera operación consiste en hervir las alcachofas. Para hacerlo, límpialas hasta quedarte solo con los corazones. Corta el tallo (pero deja un centímetro más o menos), retira las hojas más duras y verdes, corta más o menos por la mitad, tornea la base y pela el tallo que has dejado.

Corta las alcachofas a cuartos, elimina la pelusa del corazón y resérvalas en agua con un chorrito de zumo de limón mientras pones agua a hervir en una olla. Recuerda que las verduras verdes siempre deben cocerse cuando el agua ya hierve, no en frío. Así que cuando arranque el hervor, echa las alcachofas y cuécelas unos 15 minutos.

Mientras cueces las alcachofas, en otra olla pones un poco de aceite, los dos ajos picados y las cayenas. Tan pronto el ajo esté morenito (atención que va muy rápido!), tiras la cucharada de harina, la remueves unos segundos para que se tueste, y añades el vasito de vino blanco.

Cuando el alcohol se haya evaporado, añade las almejas, que previamente habrás dejado en agua con sal (yo uso directamente agua de mar, la compro envasada en el mercado, de la marca Mediterránea) y, una vez abiertas, las retiras a un plato hasta que las alcachofas estén cocidas. Si al añadir las almejas crees que hay muy poco líquido o que está muy espeso, añádele medio vaso de agua (pero no te pases, que las almejas ya soltarán agua cuando se abran).

Cuando las alcachofas estén tiernas, escúrrelas, añádelas a la cazuela, remueve un poco, vierte de nuevo las almejas y… voilà!

Una vez en el plato, un chorrito de aceite, una buena cucharada de salsa y buen provecho!

Feliz y sabroso 2016! 

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